Diario Plaza 109 marzo 18, 2018

Juan Martín del Potro nunca deja de sorprender. A los 29 años y después de perderse prácticamente tres temporadas enteras por diversas cirugías en sus muñecas (una en la derecha y tres en la izquierda), el tandilense conquistó el primer trofeo de Masters 1000 de su carrera. Sobre el cemento de Indian Wells, el tandilense derrotó por 6-4, 6-7 (8-10) y 7-6 (7-2) al número 1 del mundo, Roger Federer. El título se ubica, sin dudas, como uno de los más valiosos de su carrera: por la historia y el presente del rival (el suizo tenía un invicto de 17-0 en el año), y por el prestigio del torneo, que desde hace tiempo es considerado una suerte de quinto Grand Slam. El argentino ya es el nuevo número 6 del mundo y, más que nunca, toma impulso para tratar de luchar por el Nº1, algo insospechado no hace tanto tiempo cuando su maltrecha muñeca izquierda no le permitía competir y ser feliz.

Desde el inicio del partido, la estrategia de Federer fue muy clara: tratar de irritar y deplazar a Del Potro cambiándole las alturas y los efectos de los tiros, intentando evitar que el argentino se invirtiera para pegar su poderoso drive. Lo logró, pero solo en cuenta gotas, porque el jugador entrenado por el exdoblista Sebastián Prieto lució enérgico, con electricidad en las piernas, atento y llegando a los tiros rivales con justeza.