Diario Plaza 109 junio 21, 2018

Con cambios en la formación que arrancó frente a Islandia, Sampaoli apostará a los ingresos de Mercado, Acuña y Pérez para buscar un triunfo que le aporte tranquilidad.

En rusia
Desde Nizhny Novgorod

El recorrido de la Copa del Mundo suele tener dos etapas bien marcadas. La primera es la que componen los tres encuentros de la primera ronda, y la segunda es la que se conoce como “el verdadero Mundial”, donde los equipos deciden su futuro en un solo partido. Si los conjuntos considerados candidatos no tienen inconvenientes en superar esa instancia de grupos, el desarrollo transita con normalidad. Pero las especulaciones aparecen cuando las potencias tienen inconvenientes desde el principio. Argentina igualó el sábado último con un rival que debutó en la cita máxima, y arriba a su segunda presentación con una necesidad que no tenía planeada. En el caso de que reparta los puntos ante Croacia, o si ni siquiera suma unidades hoy en esta ciudad, su permanencia en Rusia estará condicionada seriamente.

La falta de respuestas futbolísticas provocó que el técnico Jorge Sampaoli realice variantes en el plantel titular. Más allá de que en la conferencia de prensa de ayer no dio a conocer cuáles serán los elegidos, la duda estaría centrada en el mediocampo. Pero la situación deja al descubierto cierto desconcierto desde la conducción, debido a que un resultado desfavorable termina disparando un cambio profundo en el sistema.

Sampaoli asumió y se volcó por la determinación de presentar una línea de tres defensores, pero dio indicios finalmente de que serían cuatro los que integrarían la última línea. Sin embargo, para la oportunidad de esta tarde, Argentina recurrirá a un solo marcador central (Otamendi), quien estará acompañado por dos laterales a sus costados, Mercado y Tagliafico. Y cuando se especulaba que Salvio dejaría su lugar, el ex Lanús integrará la línea media para desempeñarse como volante por la franja derecha. La incógnita radica en cómo pueda responder Mercado en esa posición, que no ocupa hace un tiempo.

La sorpresa en la mitad de la cancha es el ingreso de Enzo Pérez en lugar de Biglia. El jugador de River se sumó al equipo unos días antes del torneo, por la lesión de Manuel Lanzini, y se encontraba de vacaciones en Brasil junto a su familia. Por ello, si finalmente comienza el partido de hoy será una apuesta grande del entrenador. Pérez fue vital en el triunfo frente a Ecuador, en Quito, en el último partido de la eliminatoria, pero este semestre bajó considerablemente su nivel en River.

Maximiliano Meza o Cristian Pavón pueden ingresar en uno de los lugares del mediocampo, y el que ocupará el costado izquierdo de esa porción de la cancha será Marcos Acuña. Este último estará en reemplazo de Di María. El delantero de Boca, Pavón, puede ser útil para romper el cerco defensivo que podrían armar los europeos, con su velocidad y despliegue físico como principal argumento. Di María no pudo prevalecer ante Islandia, sobre todo por la imprecisión en el envío de la pelota al área desde la izquierda, y Pavón cumple bien en ese punto cuando defiende la camiseta de Boca.

Messi y Agüero seguirán siendo los delanteros. Con las variantes entre los mediocampistas, la intención es que ellos puedan ser mejor abastecidos, y que el capitán no se mueva tan lejos del área como lo hizo en el debut.

Los croatas, por su parte, tienen nombres envidiables, que se desempeñan en los mejores equipos del mundo, principalmente del medio hacia adelante. Luka Modric (Real Madrid), Mateo Kovacic (Real Madrid), Iván Rakitic (Barcelona), Milan Badelj (Fiorentina), Marcelo Brozovic (Inter), Mario Mandzukic (Juventus) e Iván Perisic (Inter) cuentan con la experiencia necesaria para llevar lejos a Croacia. El que maneja el juego a voluntad es Modric, y desde él comienza el andamiaje colectivo.

La primera final llegó para Argentina. Si el seleccionado consigue  la  victoria logrará encaminar su situación, y el horizonte estará más despejado. El plan apunta a eso.