Diario Plaza 109 julio 26, 2018
El foro reunirá en Porto Alegre a organizaciones sociales, feministas, de la lucha por la tierra y contra la violencia estatal, entre otras, de Sudamérica, México y Cuba. Las actividades comenzarán con un homenaje a Marielle Franco, la concejal brasileña asesinada.
“Cuando nos preguntan ¿cómo hicimos para reunir a todas las barriadas de América latina?, noso- tros respondemos ¿cómo habrán hecho para separarnos cuando estamos unidos por la historia, la cultura, la idiosincrasia?” En diálogo con PáginaI12, Nacho Levy, referente de La Poderosa, se refirió de ese modo a la realización del Segundo Foro Latinoamericano del movimiento de resistencia villera, con la participación de organizaciones sociales, referentes feministas, de derechos humanos, de la educación, del cooperativismo, de la lucha por la tierra y contra la violencia del Estado de todos los países de Sudamérica, más México y Cuba. El foro, que finalizará el domingo, comenzará mañana en la ciudad de Porto Alegre, con una marcha en el día del cumpleaños de Marielle Franco, la concejal y dirigente feminista brasileña asesinada el 13 de marzo pasado por agentes de las fuerzas de seguridad de Río de Janeiro.

Hoy, desde Retiro, partirán hacia Porto Alegre unos 1500 vecinos de diferentes barrios que se sumarán, mañana, desde las 7 de la mañana, a la Caravana Latinoamericana, “la cumbre de base como la llamamos nosotros”, acotó Nacho Levy, que abrirá el foro con el homenaje a Marielle, para luego participar en diferentes paneles (ver aparte) en los que se debatirá “una estrategia común para enfrentar una situación de crisis que tiene a Brasil como el país más inhóspito por el secuestro de Lula da Silva y el golpe institucional, pero cuyos alcances pueden ser gravísimos para toda la región”.

Para llegar a este segundo foro, La Poderosa hizo un recorrido de crecimiento continental con el acompañamiento de entidades como el Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (Clacso) y Casa de las Américas, que posibilitaron el año pasado la realización del primer foro, en La Habana.

El Foro de Porto Alegre se realiza “en el escenario más hostil para los barrios populares de la Argentina y de la mayoría de los países de la región”, porque el asesinato de Marielle “es un mensaje para todos los faveleros y faveleras, para todos los villeros y villeras, para los habitantes de las colonias en México, para los pueblos originarios, porque una lesbiana, una favelera, una socialista no puede ocupar ese lugar y tiene que ser asesinada con balas de la policía”. Consideró que ese fue el mismo mensaje que la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, “les quiso dar a los villeros cuando mandó a hacer un operativo clandestino en la casa de los dos chicos (Iván y Ezequiel) que denunciaron a los prefectos que los torturaron” en la villa 21-24 de Barracas y que ahora están acusados en un juicio oral que finalizará en septiembre, con probables fallos condenatorios para los seis imputados.

Ante esa situación generalizada en toda la región lo que se busca en el foro es “poder materializar una idea que nos precede a todos los militantes, a todas las organizaciones populares, que es la de articular  esa patria grande, esa patria baja, como la llamamos nosotros a esa idiosincrasia latinoamericana que subsiste por debajo de la línea de la pobreza, a pesar del tiempo y a pesar de todo”.

Nacho sostiene que el foro es posible “en el marco de un desarrollo de las fuerzas sociales que fue avanzando de manera continuada en paralelo a los procesos partidarios de la región, recuperando su fisonomía natural, que burla las falsas fronteras de los mapas y de la política tradicional”. La Poderosa comenzó hace 14 años como una asamblea de vecinos y vecinas del barrio de Zavaleta “con la certeza inapelable de que nadie se iba a salvar solo y esa premisa se transfirió a todos los barrios de la Capital Federal, no desde una identidad partidaria, sino de una dinámica asamblearia para apuntalar espacios de trabajo corporativo y de educación popular, como estrategia complementaria de las distintas expresiones del campo popular en lo partidario, porque nosotros no veníamos de barrios marxistas o peronistas, sino de barrios pobres con un montón de contradicciones, de desafíos, de obstáculos y de virtudes en común”.

El proceso, dice la gente de La Poderosa, hace cuatro o cinco años logró federalizarse y hoy funcionan asambleas del movimiento en todas las provincias y “poco a poco se fue articulando con otras experiencias de la región”. La cosa no fue fácil porque ningún vecino de Zavaleta tenía la posibilidad de pagarse un pasaje para conocer a los que viven en el barrio Yerba Buena, de Tucumán, y menos con alguien del barrio Oasis, de Medellín. La llave que abrió puertas fue La Garganta Poderosa, ese medio de comunicación popular que logró entrevistas imposibles para hablar del problema social, cruzando en sus ediciones a ídolos del deporte como Lionel Messi, Carlos Tevez, Juan Román Riquelme o Luciana Aymar, con artistas como Joan Manuel Serrat, el Indio Solari o Silvio Rodríguez, junto con referentes de derechos humanos como Nora Cortiñas o Estela Carlotto, o políticos de la talla de Pepe Mujica.

“Eso provocó un cambio notable porque las universidades que no dejaban entrar a nuestros compañeros y compañeras a vender la revista, empezaron a invitarnos para que contáramos cómo la hacíamos.” Cuando había que viajar, ponían como condición que el que fuera a disertar debía estar acompañado por compañeros o compañeras que “se encargaban de ir a los barrios más cercanos a la universidad para hacer contacto con ellos y eso nos llevó a comprobar que teníamos una identidad común mucho más fuerte de lo que nosotros creíamos, porque en los barrios pobres la Patria Grande no es sólo un concepto filosófico, es el desayuno”.

Explicó que en la plaza Kevin, del barrio Zavaleta, “si haces una recorrida ves que en una casa se desayuna un guiso de arroz, en otra empanada de papa y carne si hay, en otra chipá, y en otra no hay desayuno, y ese día fueron a desayunar a la casa de otro vecino”. Por eso, cuando les preguntan “¿cómo hicimos para reunir a todas las barriadas de América Latina?, nosotros respondemos ¿cómo habrán hecho para separarnos?”.

Cuando eso se fue potenciando, se daban encuentros impensados, como el de Elvira, referente de La Poderosa en Guadalajara, México, con Nelly, del comedor Evita de Zavaleta, donde nació el movimiento. “A los diez minutos de conocerse conversaban como si fueran amigas de toda la vida porque compartían algo que iba mucho más allá del lenguaje”. En el camino encontraron “un aliado fundamental para poder interpelar a lo académico y al empoderamiento real de nuestras barriadas, que fue Clacso y en particular (su titular) Pablo Gentile, que nos llevó a integrar paneles con intelectuales de izquierda, intelectuales progresistas, que decían cosas muy interesantes que generaban hacia la academia interpelaciones muy parecidas a las que hacíamos nosotros”. De ese modo, los saberes teóricos y prácticos llegaban a consensos importantes para generar un proceso emancipador, aunque las universidades sigan teniendo la teca del Estado para elegir a sus ‘cabezones iluminados’ que se reúnen en hoteles cinco estrellas, mientras que nosotros no podemos viajar al Uruguay en barco ni llegar a Retiro porque no cargamos la SUBE”.

Ante esa realidad, siguieron el consejo de la gente de Clacso: “No se enojen, úsenlo, y a partir de esas interpelaciones se fueron generando  acercamientos que nos permitieron hacer un foro como el que tenemos todos los años con las provincias, pero esta vez a nivel latinoamericano”. El primero se realizó el año pasado en La Habana, convocado por Clacso y por Casa de las Américas, donde representantes de La Poderosa en siete países debatieron con la juventud cubana las consecuencias del modelo que estaba imperando en la región y que “hermanaba a nuestros barrios pobres, porque Zavaleta se parecía mucho más a Guadalupe de Guadalajara que a Almagro o Boedo, ni hablar de Recoleta o Barrio Norte”. En ese encuentro se decidió que las reuniones se harían todos los años “con gestión comunitaria, sin auspiciante ni patrón, lo más que se pueda”. De entrada se pensó en realizar el segundo foro en Brasil “porque iba a ser un escenario hostil, aunque nunca nos imaginamos que iba a suceder el secuestro de Lula y todo el proceso golpista, pero eso nos hizo confirmar el lugar del encuentro porque allí se define mucho más que el proceso político en Brasil, se define el futuro de las próximas décadas para nuestra región”.