Diario Plaza 109 agosto 28, 2018
El billete verde marcó un nuevo record y al cierre cotizó a 32,10 pesos. Esta vez no hubo un detonante externo que le diera al Gobierno una excusa para justificar la suba. Los operadores analizan que al Central no le queda otro camino que devaluar y que la intención parece ser acompañar la inflación con el tipo de cambio.

Con cada vez menos reservas y casi ninguna excusa, el Banco Central tuvo que volver a intervenir en el mercado de cambios vendiendo 200 millones de dólares para desacelerar la escalada de la divisa que, al público, marcó otro record en 32,10 pesos. Respecto de la jornada anterior el precio minorista aumentó en 53 centavos ó 1,7 por ciento.

Durante la rueda algunos bancos llegaron a ofrecer el billete verde cerca de los 33 pesos. Fue al mediodía, cuando el promedio entre bancos y financieras del microcentro lo ubicaba en 32,62 pesos, un peso más que el al cierre de ayer. Y también en momentos en que precio mayorista había superado los 31,55 pesos.

El Central realizó dos licitaciones de 300 de millones del stock de reservas, de las cuales adjudicó 200 millones. Los primeros 100 millones de dólares a 31,21 pesos y la segunda, convalidando la escapa, a 31,41. Finalmente, el mayorista finalizó en 31,55 pesos, con un alza de 58 centavos.

Esta vez no hubo un detonante externo del cual el Gobierno se pudiera apropiar para justificar la nueva suba. La corrida contra el peso que en lo que va de este año llevó al dólar a acumular un alza de 69,4 por ciento.

Este desbalance presupuestario y la imposibilidad de financiar el déficit fiscal es lo que motiva a los bancos y empresas a dolarizar su cartera. “Está claro que al Central a esta altura solo le queda devaluar y la intención parece ser acompañar la inflación con el tipo de cambio para evitar que se retrase”, explicó a este diario un operador del segmento mayorista.

La subordinación de las principales herramientas de política monetaria y fiscal a la decisión e intereses del Fondo Monetario Internacional es un punto que complejiza el escenario y anticipa nuevos reacomodamientos del tipo de cambio. Hasta la semana pasada las argumentaciones oficiales se basaron en el ruido externo. Primero fue la lira turca, después de las tensiones entre Estados Unidos y China, la suba en la tasa de interés de la Reserva Federal y la devaluación en Brasil.