Diario Plaza 109 agosto 31, 2018
El equipo que anoche dirigió Gustavo Barros Schelotto tuvo muchos problemas en su andamiaje defensivo, pero solucionó todos los desequilibrios echando mano a su enorme poder de gol. El próximo rival será Cruzeiro.

Boca goleó 4-2 a Libertad en Asunción del Paraguay y avanzó a los cuartos de final de la Copa Libertadores, donde tendrá por rival a Cruzeiro.

La ventaja que había conseguido el equipo argentino en la Bombonera (2-0) dejaba las obligaciones del lado del conjunto paraguayo. Y Libertad asumió el protagonismo. Salió decidido a presionar bien alto, y esa actitud le dio rápidos dividendos. Después de un par de incursiones de Cardozo, el goleador guaraní aprovechó un mal despeje de Goltz, eludió con un toque largo al defensor y convirtió el 1-0 de derecha por sobre Andrada.

Se sorprendieron los jugadores xeneizes que anoche dirigió Gustavo Barros Schelotto (Guillermo debió cumplir la fecha de suspensión que le aplicó la Conmebol). Se hicieron señas de pensar. Y rápidamente volvieron a la tranquilidad, porque a la salida de un lateral, Zárate le puso una gran pelota a Benedetto. El goleador enfrentó al arquero y le cedió el balón a Pavón, que señaló la igualdad con el arco libre. Dos minutos después, el panorama cambió diametralmente para Boca. Benedetto recibió un balón rescatado por Barrios ante una mala salida de Libertad y lo empaló por sobre los defensores paraguayos habilitando a Zárate. Y el ex Vélez puso el 2-1.

Con su indiscutible poder de gol, el equipo argentino solucionaba los problemas que tenía en su andamiaje defensivo. Porque en el mediocampo, el único que aportaba corte era Barrios y porque en la última línea, Jara era superado con facilidad por Espinoza, mientras Goltz y Magallán se mostraban muy dubitativos. Por esas dudas, Libertad pudo llegar al 2-2. Jara cerró con foul a Bareiro, el árbitro vio el agarrón y cobró el penal que Cardozo cambió por gol.

En el complemento, Boca sufrió durante varios pasajes por la mala noche de sus defensores, poco ayudados por volantes que ponían poco esfuerzo a la hora del retroceso. Pero Libertad tiene su poder de fuego concentrado en Cardozo, y si el goleador no la mete, no hay quien lo haga. Además, el Xeneize contó otra vez con una actuación sólida del arquero Andrada.

Tranquilo por el resultado, Gustavo ensayó cambios. No elevó mucho el rendimiento. Pero ratificó que Boca es pura contundencia: entró Tevez por Zárate, y el Apache cumplió con su cuota de gol; ingresaron Nández y Cardona, y al uruguayo le cometieron el penal que el colombiano transformó en el cuarto tanto, que cerró una goleada que se explica ni más ni menos que en el tremendo poder ofensivo del Xeneize.