Diario Plaza 109 septiembre 25, 2018

El papa Francisco recordó ayer a las víctimas del Holocausto (foto) durante el segundo día de su visita a Lituania. El obispo de Roma advirtió, además, sobre los cantos de sirena de nuevos nacionalismos y populismos.

“Hace 75 años este país vivió la destrucción definitiva del gueto de Vilna, un hecho en el que culminó el aniquilamiento de miles de judíos”, dijo el Papa en una misa al aire libre en la ciudad de Kaunas, en el centro del país. “Pidamos al Señor que nos dé el don del discernimiento para detectar a tiempo cualquier rebrote de esta perniciosa actitud, cualquier aire que enrarezca el corazón de las generaciones que no vivieron aquello, y que pueden dejarse llevar por esos cantos de sirena”, dijo el pontífice ante unos 100.000 fieles católicos.

El 23 de septiembre de 1943, exactamente 75 años atrás, las fuerzas ocupantes alemanas desalojaron el último de los dos guetos judíos de la Ciudad Vieja de Vilna, la capital lituana. Quienes no habían sido trasladados ya a campos de exterminio nazis fueron deportados o asesinados.

El Papa visitó ayer el antiguo gueto de Vilna, donde depositó una corona de flores y pronunció un rezo en silencio. Después estrechó la mano de la responsable de la comunidad judía, Faina Kukliansky, quien logró que Francisco incluyera esta etapa en su visita, tras, según dijo, cinco meses de negociaciones con el episcopado, el Vaticano y organizaciones judías internacionales. “No entiendo lo que sucedió. Antes de organizar una visita de Estado, hay que examinar el calendario de las conmemoraciones previstas en esas fechas. En este caso, el 75º aniversario de la liquidación del gueto de Vilna”, explicó Kuklianski.

“Creo que es muy importante que el Papa rece por las víctimas de los nazis, ya que hay gente en el mundo que cree que el exterminio es un invento de los judíos” dijo Fania Brancovskaja, una sobreviviente –la única de su familia– del gueto de Vilna, de 96 años.

Además, Francisco visitó el Museo de la Ocupación y de la Lucha por la Libertad en Vilna, dedicado a los crímenes del régimen soviético y ubicado en un antiguo edificio del ex servicio secreto KGB. Francisco estuvo acompañado por el octogenario arzobispo de Kauna Sigitas Tamkevicius, quien padeció el encierro en ese lugar y es considerado un ícono de la resistencia de la Iglesia en Lituania. Detenido en 1983, fue duramente interrogado por los agentes del KGB, que querían interrumpir a toda costa la redacción y difusión de un boletín clandestino sobre las persecuciones de los católicos que circulaba de contrabando en Occidente y era leído por las emisoras de radio que emitían desde el extranjero. Hoy el Papa viajará a Letonia y mañana concluirá en Estonia su viaje por los países bálticos.