El juicio sobre Oil Combustibles y la causa que derivó en la prisión de Cristóbal López y Fabián De Sousa, continuará recién dentro de tres semanas, porque un juez se va de viaje y el otro tiene que asistir a un juicio en Bahía Blanca. Eso exhibe lo que está sucediendo con los procesos en Comodoro Py. En el caso de Oil, también declara apenas un testigo por semana y nadie cree que se termine en este año.

El jueves pasado declaró el hombre que en la AFIP hizo el informe clave sobre la empresa de López y De Sousa y que sirvió de base para encarcelar a los empresarios. El testimonio fue catastrófico para la acusación. Jorge Schiaffini, el funcionario de la agencia tributaria, no se acordó ni quien le ordenó hacer el informe ni quienes trabajaron con él, dijo no recordar buena parte de lo que armó y terminó reconociendo que, por orden de los jefes de la AFIP, es decir del gobierno, se constituyó «un grupo de tareas» para hacer un «seguimiento» de Oil. Schiaffini admitió que nunca se hizo nada igual respecto de otras empresas, por lo que su testimonio dejó acreditadas gravísimas irregularidades e hizo agua por todos los costados. El informe no tenía firmas, él dijo que empezó a trabajar en el texto de 30 páginas el 14 de marzo de 2017, pero resulta que La Nación publicó una nota con parte del informe el día anterior, el 13 de marzo, y Elisa Carrió presentó la denuncia contra Oil el 16. Es una secuencia imposible. El testimonio exhibió toda la trama de falsedad y persecución.

A lo largo del proceso se presentó un pericia que demostró que Oil estaba al día en los planes de pago de la AFIP, que los planes se otorgaron a muchas empresas y fue falsa la cifra de 8.000 millones de pesos de deuda usada para encarcelar a López y De Sousa.

Como en el caso de la obra pública (ver nota central), los juicios se hacen lentos entre otras razones porque desnudan el detrás de la escena de las manipulaciones del macrismo y cómo actuó la coalición judicial–política–mediática que jugó con la Casa Rosada desde Comodoro Py.